Sobre la lectura…

Soy de los que leen hasta los prospectos de los medicamentos… Por eso, y como usuario intensivo de varias bibliotecas públicas, me preocupa el tema de las tasas sobre cada préstamo de documentos recientes (más análisis y datos en Periodistas 21 y en CaspaTV). Entiendo que la multa comunitaria exige una solución urgente, pero no es menos crítico el fomento de la lectura (sólo el 55% de la población lee). Que lo higiénico no acabe con lo estratégico…!

Recoge en El País la entrevista que firma Ignacio Vidal-Folch a Paul Holdengräber (Director del Programa de Educación Pública de la Biblioteca de Nueva York). El titular es claro: “Quiero transmitir el placer de leer y pensar”.

“Me propongo oxigenar la biblioteca. Atraer nuevos lectores. Difundir la idea de que ir allí es interesante, es vital y es cool, guay. A la puerta hay dos leones, que tienen nombre, se llaman Paciencia y Fortaleza. Quiero que los leones de la biblioteca rujan. Mi dinámica es sencilla: reunir a unos cuantos intelectuales de diferentes disciplinas, no porque acaben de publicar un libro, sino porque tienen ideas interesantes que mostrar. Sustraerme a la dinámica comercial de las editoriales. Sorprender”.

“El momento en que empezamos a leer un libro es extraordinario, un momento de paz que nos extrae del mundo; pero fíjese en el aspecto físico, en el movimiento de los ojos del lector, y verá que constantemente está regresando al mundo. Su mirada se fija en el texto, luego levanta la vista; lee, levanta la vista… Así que la lectura es una experiencia que puede oscilar entre lo privado y lo público, ser estimulada en la arena pública, para regresar enriquecida a la esfera privada”.

Aprovecho el post para recomendar el libro 84, Charing Cross Road, de Helene Hanff. Es una preciosidad que narra la relación epistolar casi mágica entre la propia Helene Hanff (desde Estados Unidos) y un atento librero londinense de Marks & Co. En una dirección, ella encarga libros. En la otra, él se los envía acompañados de consejos. A lo largo de los años se teje una de esas relaciones que explican qué es leer y para qué sirve.

Fundada en 1713 por iniciativa de Juan Manuel Fernández Pacheco, la Real Academia de la Lengua se moderniza en su plataforma de internet y la adapta a los tiempos que corren (no queremos esperar a que carguen páginas pesadas ni nadie puede aspirar a que hagamos más de tres clicks en la búsqueda de información).

Leo en Periodistas 21 que ya se pueden realizar consultas en el diccionario de la RAE de forma más eficaz desde la barra de direcciones del navegador. Basta con escribir: http://www.rae2.es/palabra (donde ‘palabra’ es el término que quieras consultar; también se puede hacer con jijuju.com/palabra).

Según Periodistas 21 “es una mejora de jijuju, software libre al servicio de la usabilidad desarrollado por Iteisa y Ferca network”. El código del software se encuenta bajo los términos de la Affero General Public License (es sofware libre). En la web de jijuju animan a descargar libremente el código y a utilizarlo; sólo ponen una regla: mencionar siempre la autoría original del software. Gracias.

El dominio rae2.es fue registrado este mismo enero de 2007, y se agradece la iniciativa. Como la propia RAE afirma: “Limpia, fija y da esplendor” ahora ya en 2.0.