Ayer el B-Hotel de Barcelona fue el escenario de un debate muy interesante sobre branding. No lo oculto, creo que el tema es muy pertinente, aunque no nuevo: de una manera u otra siempre acabamos hablando de gestión de marcas en Cava&Twitts.
Supongo que ese era precisamente el reto de la jornada de ayer: había muchos profesionales que trabajamos en este ámbito desde diferentes prismas. Este marco potenció el debate (y la controversia) con los ponentes: Alex Cabré (Socio de WINC y autor del libro Marketing Democrático), Ramón Ollé (del que he hablado hace pocos días), y Vanesa Robles (Brand consultant en SUMMA).
Marc Cortés arrancó el debate con una pregunta para nada inocente, pero imprescindible. ¿Qué se entiende por marca? Aunque con líneas coincidentes, los tres ponentes plantearon una respuesta diferente. Tal vez muestra lo joven de una disciplina clave para generar valor añadido, mitigar el riesgo de entrada de competidores, fidelizar consumidores y estructurar una cultura empresarial.
Cabré: Marca es una promesa + una experiencia
Ollé: Gestionar una marca es gestionar significados
Robles: Una marca debe crear una plataforma sobre la que se dialoga
Durante las intervenciones fui tomando nota de algunas perlas sobre las que pretendo escribir en los próximos días.
Ya he hablado de la importancia de branding como gestión de los significados (que proceden de los productos, de los consumidores y del contexto comunicacional), una de la tesis más relevantes del libro El nuevo Brand Management, de Ramón Ollé y David Riu. Por su parte, Vanesa Robles abogó por trabajar la marca no tanto con la finalidad directa de crear transacciones, sino para establecer relaciones. En su opinión, la marca exige la gestión de experiencias, valores y creencias.
Se habló de plazos para crear una marca poderosa (150 años para CocaCola, sólo un puñado para Moritz), de la importancia del producto (hay marcas sin producto, como los mercados financieros), de casos estrella (como Virgin) y del uso de Internet (no hace tanto se pagaban anuncios en guías telefónicas porque había que estar, ahora se percibe la red como algo similar y es un fenómeno peligroso: hay desconocimiento de lo que sucederá en unos meses).
Y es que hubo varios momentos para la discusión (que espero que continúe virtual estos días). Algunas de las cuestiones que más controversia suscitaron fueron:
Ramón Ollé:
Somos expertos en una o dos cosas. Las marcas que triunfan son las que enseñan corrrectamente a comprar. Un ejemplo es el caso de Intel, que reinventa su categoría. Así, la pregunta no es diferenciación, es cómo enseñar a comprar a los consumidores.
Álex Cabré
No debemos seguir hablando de segmentacions, cada vez son más importantes las marcas democráticas: Ikea, Google… La variable de segmentación en base a precio es obsoleta. Es necesario un nuevo modelo más abierto, más democrático.
Me interesaron las aportaciones sobre la importancia del boja-oreja y tener una comunidad de usuarios, algo que se produce en cualquier zoco del mundo desde la antigüedad. Lo que sucece ahora, como indicaron los ponentes, es que operan herramientas facilitadoras.
En este punto Ramón Ollé se atrevió a soltar la siguiente frase: “Si algo tengo claro de Internet es que no es un medio de comunicación”. Se oyeron murmullos y se creó un silencio intenso mientras disertaba sobre esta negación. Al final definió Internet como un medio de relación. Doy como un hecho que el tema no acabó anoche…
Quedaron otros muchos temas en el tintero para dar paso al networking: las particularidades de las marcas personales, el papel de Twitter (y de otras redes sociales) en la gestión de las marcas, la importancia de conversar sin protagonizar, el reto de seducir en economías con una escasez enorme de atención…
La cosa acabó bastante tarde. Me encontré con muchos compañeros de profesión: encantado! Aprovecho a felicitar a los padres de la criatura: Xavier Güell, Marc Cortés y Ángel Custodio. Enhorabuena por la nueva temporada!