Economía de la atención: “la abundancia de la información da lugar a la pobreza de la atención”

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Soy socio director de la consultora de branding y comunicación Comuniza

Michael Goldhaber tiene una lucidez extraordinaria. Hace unos años analizó el concepto de Economía de la Atención, por la que “la abundancia de la información da lugar a la pobreza de la atención”. El concepto parece que lo acuña el Premio Nobel de Economía Herbert Simon, que en 1971 investiga sobre el impacto de la sobrecarga de información en las llamadas economías desarrolladas. En su opinión, “lo que la atención consume es bastante obvio: la  atención de sus receptores.  De esto se deduce que una riqueza de información crea una pobreza de atención”. Años más tarde, en 1997, Goldhaber publica en First Monday el artícuclo “La economía de la atención y la Red” con una frase impresionante: “el dinero no puede comprar atención”.

“If the Web and the Net can be viewed as spaces in which we will increasingly live our lives, the economic laws we will live under have to be natural to this new space. These laws turn out to be quite different from what the old economics teaches, or what rubrics such as “the information age” suggest. What counts most is what is most scarce now, namely attention. The attention economy brings with it its own kind of wealth, its own class divisions – stars vs. fans – and its own forms of property, all of which make it incompatible with the industrial-money-market based economy it bids fair to replace. Success will come to those who best accommodate to this new reality”.

Es evidente que la reciente (y muy creciente) digitalización de la mayoría de los procesos comunicativos que se realizan en las sociedades postindustriales provoca un crecimiento exponencial de los datos, que deben ser asimilados, clasificados, comparados, monitorizados… Es una tarea cada vez más árdua que provoca que la atención sea uno de los bienes más escasos de este nuevo paradigma.

El tiempo dedicado conscientemente a una determinada actividad decrece (o aparecen días de 36 horas). Es decir, el tiempo se convierte en el recurso más escaso, más cuando el coste de elaborar y de distribuir el contenido digital tiende a cero según asegura Chris Anderson en un libro Gratis (habla para ello de subsidios cruzados directos, mercados trilaterales, freemium e, incluso, mercados no monetarios).

Pero aparece un nuevo coste: la falta de atención. Si hasta hace unos años, con audiencias monoplataforma y cautivas, era posible gestionar audiencias cautivas, hoy la promiscuidad es una constante. Atraer la atención de las audiencias, cautivar su confianza, generar interés continuado y convencer es la estrategia adecuada.

Internet no es un gran almacén, es todo el almacén. El caso de Spotify, con cuatro millones de canciones es un ejemplo. La selección no existe, se autogenera con cada búsqueda. Es un proceso que describe David Weinberger en Everything is Miscellaneous. La información es miscelánea, compuesta de cosas distintas o de géneros diferentes e inconexos mezclados o unidos. De este modo, cada usuario posee su propio esquema mental y percibe (o busca) la información de manera diferente. Nadie puede escuchar todas las canciones de Spotify, pero puede encontrar las que está buscando con una precisión a sus gustos mucho más ajustada.

Lo mismo pasa con las páginas web. Impresiona pensar que cada día se publican un millón de páginas web y 20.000 millones de correos electrónicos, sin entrar en el fenómeno-en-tiempo-real de Twitter. La superabundancia y la multitarea son fenómenos crecientes, y también la impaciencia, pues la máxima distancia entre un punto y otro se encuentra al alcance de un click de su ratón.

Un enfoque es la intermediación. Es el negocio de los medios de comunicación -que redistribuyen hechos-, pero también de Google o de tiendas virtuales como Amazon o Ebay. Facilitan la búsqueda, fidelizan al usuario y aspiran a recibir beneficios por su intermediación mediante la publicidad o la compra. Ya lo dijo el economista  Josef Falkinger en 2003, la atención “es el prerrequisito de toda transacción económica”.

28 thoughts on “Economía de la atención: “la abundancia de la información da lugar a la pobreza de la atención”


  1. juanmarketing

    RT @javiervelilla: Economía de la atención: “la abundancia de la información da lugar a la pobreza de la atención” http://bit.ly/7ZO6uq










  2. Gran gran reflexión Javier :)
    Hace unos días intentaba reflexionar de un modo parecido, ojalá con la profundidad que tú lo haces, desde el blog de Clicmetrics “¿Qué es un contenedor?” http://www.clicmetrics.com/beyondwebanalytics/¿que-es-un-contenedor/
    El tema es que no solo la atención necesita un filtrado sino el contenido de calidad. No se quiere perder tiempo en buscar sino en tener acceso a cosas que realmente gusten. Por eso es muy interesante el filtrado o intermediación que tú comentas: búsquedas similares, recomendaciones de gente con perfil parecido…
    La economía de la atención encuentra su equilibrio cuando la sensación de perderte información queda neutralizada.
    Un abrazo, nos vemos el jueves.


  3. En este contexto, está claro que el valor ha dejado de estar en la capacidad de acopiar y almacenar datos, en favor de la capacidad de indexar, clasificar y transformar esos datos en información de valor, accesible y aprovechable en tiempo y forma.
    El verdadero valor de Spotify no es que tenga 4 millones de títulos, es que puedas acceder al único título que te interesa en ese preciso momento en menos de un segundo. Otro tanto ocurre con Google, Amazon, ebay, etc. El gran acierto de los que bien llamas “intermediarios” es que han entendido que no basta con tener la mismísima biblioteca de Alejandría en sus almacenes, lo que de verdad importa es la labor del bibliotecario.
    Gran reflexión. Un abrazo!


  4. Interesante reflexión, si señor!, y gracias a ese exceso de información surgen los “Infomediarios” (no confundir con soft tipo Gnews u otro agregador de noticias) extraño palabro que uso en mis clases y con mis clientes para definir aquel profesional multidisciplinar, que con criterio bastante, filtra y destaca lo relevante de entre toda la información generada sobre un determinado tema y en un periodo dado.

    Es parecido a los “clipperos” pero más “geek”, y también lo llaman “Business Intelligent”, o “Vigilancia Competitiva” o… “estar al tanto de lo que pasa”. Es una buena forma de ganarse la vida.

    Muy bueno tu blog,

    Saludos


  5. Javier Velilla

    Muchas gracias por vuestros comentarios, Dani, Mau y Pedro.

    Dani: He vuelto a leer el post de Clicmetrics del que hablas. Muy interesante el tema del contenido-contenedor-filtrado. Precisamente, el la facultad de comunicación había un profesor que repetía que lo que hace poderosa a una mancheta de un periódico es su prestigio para filtrar las noticias. El filtrado o intermediación son procesos que cobran fuerza en la sociedad de la información.
    Un abrazo, nos vemos el jueves!
    javier

    Mau: Me gusta mucho el libro de David Weinberger, quien asegura que el exceso de información se soluciona con más información. Así es como, en su opinión, podemos indexar, clasificar y transformar los datos en información de valor. Me gusta el ejemplo de Spotify. Sobre este tema creo que Borges decía que el poder de la biblioteca de Alejandría no son los libros, sino los ojos que los leen (y que los encuentran). Aquí el bibliotecario es clave.
    Un abrazo!

    Pedro: Bienvenido a este blog y gracias por tus palabras. Me gusta el concepto de “Infomediario”. Hace años Alfons Cornella me contaba eso de infoxicación y lo vi muy claro. Supongo que es uno de esos perfiles profesionales resultado de los nuevos tiempos.
    Saludos!


  6. Es una reflexión muy buena y que a mi me suscita una pregunta, además de la pobreza de la atención no se da una “pobreza de la información”? Cada vez resulta más difícil separar el grano de la paja, sobre todo en ámbitos de conocimiento que no dominas (ya que tus filtros son menores). Creo que eso permite un coladero de información falsa/poco precisa que muchas personas no son/somos capaces de distinguir.


  7. Javier Velilla

    Gracias por tu apunte, Mertxe. Supongo que los productos de alta y baja calidad siempre han existido en el mercado (aunque los segundos lo suelen pasar peor). Ahora el problema quizá es más la sobreoferta brutal y la adopción de un comportamiento basado en los interses especiales.

    Seguro que controlas de este tema. Por lo visto, la teoría del número de Dunbar (que aparece en The Tipping Point) establece que las personas podemos relacionarnos con una red de no mucho más de 150 personas. En el entorno digital (al menos) lo hacemos con muchas más personas, y existen cada vez más filtros (listas en Twitter, readers compartidos, recomendaciones…).

    En contextos de comunicación analógica se produce el efecto del ruido. En entornos digitales muchas veces el ruido no existe (porque la copia es exacta), pero infoxicación (o information overload) es también un ruido o interferencia como comentas.

    Separar el grano de la paja: difícil cuando se publica diariamente más información de la que humanamente podemos procesar. Cada día se crean siete millones de páginas web en el mundo y se envían 350 millones de e-mail en España. Supongo que muchos de nosotros no desconectamos para no sentir esa angustia del overload.

    Tal vez el reto, como dices, es diseñar instrumentos para minimizar el ruido informacional e incrementar la productividad del tiempo de atención del que disponemos con contenidos de valor. Aquí las marcas poderosas (corporativas o personales) son los agentes-filtro que, en mi opinión, podrán jugar en este mercado de la información. Confiaremos en una determinada información no tanto por el contenido (es muy difícil), sino por la credibilidad-prestigio-seguridad de la fuente que nos lo transmita.

    ¿Cómo lo ves? Un abrazo!

    javier


  8. Me encanta el último párrafo, pero también me preocupa un poquito. Sólo un poquito. Tengo la esperanza de que la “marca personal” tenga suficiente impacto para que no sólo los “grandes” puedan filtrar. Porque si sólo pueden filtrar los más grandes, estaríamos en un escenario parecido al anterior pero encima con la falsa impresión de libertad que nos daría la red (en ese hipotético caso que espero que no se produzca).


  9. Javier Velilla

    Mertxe, tal vez el entorno digital acaba potenciando los intereses especiales. Puro Long Tail, vamos.
    ; )
    javier


  10. Creo que lo de separar el grano de la paja se nace, no se hace. Es más la capacidad para aprender y establecer asociaciones simplificando los estímulos que recibimos. Cualidad que se requiere igualmente en el mundo real, no solo en el digital.

    Buen post.

  11. Pingback: De la economía de la interrupción a la economía de la atención, conferencia en AnticsUPF | Impresiones, el Blog de Javier Velilla | Comunicación


  12. Pingback: Michael Goldhaber: La economa de la atencin


  13. Viene bien volver sobre este concepto, redescubierto tantos años después.
    Resalta la visi√≥n de H.Simon al identificar un problema tan en ciernes como lo era la atenci√≥n… ¬°en la d√©cada del ’70!
    De esta forma innovó en un concepto tan valioso como el de la atención, tan cotidiano en nuestra sociedad actual.






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Javier Velilla es socio director de Comuniza, una consultora de branding y comunicación estratégica con sede en Barcelona. Docente para centros de formación superior y para empresas e instituciones. Investigador académico y autor de un libro sobre branding.