Nativos digitales: nacidos con la red III

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Soy socio director de la consultora de branding y comunicación Comuniza

En las actuales sociedades industriales avanzadas se está produciendo un choque de concepciones acerca de cómo comprender e interactuar con el mundo. Emerge una nueva manera de relacionarnos: la sociedad red. En el modelo que propone Manuel Castells se entremezclan tecnología, globalización e identidad. Hace ya una década el sociólogo británico Anthony Giddens aseguraba que se está gestando el nacimiento de una “sociedad postradicional” por la que “en un orden social destradicionalizador, la población se vuelve más activa y reflexiva”.

Hay que señalar que la reducción del papel de la autoridad (por ejemplo, en el monopolio del conocimiento que antaño tenían los maestros y que ahora tiene Google) tiene mucho que ver con la sociedad ‘destradicional’ a la que se refiere Giddens. Los ordenadores ya no son una máquina de escribir sofisticada, sino que permiten una socialización creciente y sofisticada en plataformas como Facebook o Tuenti. La Vanguardia (en su suplemento Es) lo resumía hace unas semanas de este modo:

“Según un estudio estadounidense publicado recientemente por el Pew Internet Project, estos chicos, de media, se han pasado unas 5.000 horas jugando a la consola; el boom de internet los pilló en la ESO y, desde entonces, han navegado por la red unas 3.500 horas y han enviado unos 250.000 mails, sms o mensajes de messenger; han asistido al nacimiento de Google, de Wikipedia, de YouTube, de los fotologs; seguramente, ya no conciben sus relaciones sociales sin el messenger ni Tuenti ni Facebook; ni tampoco sin el móvil, del que se habrán pasado colgados nada menos que unas 10.000 horas, o 417 días seguidos”.

Las personas más jovenes, nacidas a partir de los años 80, han incorporado la digitalización (y gran parte de sus consecuencias) a sus vidas con plena naturalidad en un enfoque su trasciende la familiaridad con las tecnologías digitales y se refiere a estudios neurocientíficos por los que estas personas disponen de una forma de pensar y una estructura física del cerebro distinta a la de los inmigrantes digitales. Según el suplemento de La Vanguardia:

“El 91% de los jóvenes usa estas tecnologías, frente a l5% de los adultosmayores de 65 años que lo hacen. Además, ni tan siquiera piensan o dejan de pensar que las están usando”.

Genís Roca resume esta diferencia del siguiente modo: mientras que los nativos digitales tienen una ‘cualidad innata’ para desarrollar prácticas a través de la tecnología digital, los inmigrantes digitales manifiestan una especie de ‘incapacidad innata’ para desarrollar prácticas a través de la tecnología. Adolfo Estalella, investigador de la UOC, es mucho más escéptico, y analiza en detalle algunas de las cuestiones fundamentales de este fenómeno a través de las aportaciones de John Palfrey, Director Ejecutivo del Berkman Center of Internet and Society.

John Palfrey matiza esta dicotomía con un modelo mucho más complejo, ilustrativo y reflejo de la realidad en el que se combina la edad y el uso de la tecnología.

1. Those who are Born Digital and also Live Digital = the Digital Natives we focus on in this book (to complicate things further: there is a spectrum of what it means to live digitally, with a series of factors to help define where a Digital Native falls on it);
2. Those who are Born Digital (i.e., at a moment in history, today) and are not Living Digital (and are hence not Digital Natives);
3. Those who are not Born Digital but Live Digital = us (for whom we do not have a satisfactory term; perhaps we need one — our colleague David Weinberger suggests Digital Settlers);
4. Those who are not Born Digital, don’t Live Digital in any substantial way, but are finding their way in a digital world = Digital Immigrants; and,
5. Those who weren’t Born Digital and don’t have anything to do with the digital world, whether by choice, reasons of access or cash, and so forth.

Este modelo, realizado por Palfrey y recogido del blog de Adolfo Estalella, define una variable que no se basa exclusivamente en el criterio de la edad, pues en realidad no es el elemento fundamental para determinar las prácticas digitales que desarrolla esa persona. La principal aportación de Palfrey es que, sin dejar de reconocer un cambio cultural resultado de la digitalización, entiende que los criterios para su definición no pueden ser exclusivamente la edad o la pertenencia a una generación cronológica. Estalella cerraba su post con una observación muy clarificadora:

“Conozco a muchos inmigrantes que escriben sms como los nativos, que hacen uso de la red como los nativos, que son, a fin de cuentas, más nativos que muchos nativos. Más aún, la mayor parte de los que escribe sobre los nativos digitales, y que no les queda más remedio que asumir su condición de inmigrante digital, son más nativos que cualquier otro nativo. Tengo la impresión de que tanto ellos como esos que llaman nativos son todos colonizadores del territorio digital, lo querramos o no”.

5 thoughts on “Nativos digitales: nacidos con la red III



  1. Pues, viéndolo todo en perspectiva me quedo mejor con el concepto de colonizador que con el de inmigrante, pues si a ver vamos, los que hemos visto estos cambios desde una óptica más madura hemos podido comprender mejor sus implicaciones lo que nos coloca en ventaja frente los llamados nativos.
    A la final ellos pasarán también a ser inmigrantes de las nuevas tecnologías que surgan y se encontrarán igual que nosotros ahora…colonizando los espacios.
    SM

  2. Pingback: Cosas que están por mi ordenador estos días II. « Soy un curioso


  3. nativo

    Se trata de superar lo que sería un determinismo ciertamente absolutista. Como dices, Palfrey plantea un concepto de nativos e inmigrantes digitales que hace referencia a una especie de brecha digital y cultural como reflejo de unos determinados usos y valores compartidos.

    En su opinión los nativos digitales gestionan una identidad digital en la red tan importante o más que la de la vida real, tienen una extraordinaria capacidad de ser multitarea , dominan los medios de producción digital, se comportan como prosumidores (es decir, ya no son consumidores pasivos sino que interactúan como iguales con las empresas), y eliminan de su pensamiento las barreras geográficas y temporales.


  4. planner

    Muy interesante!

    La relación entre empresas y personas se está transformando por esta evolución que comentas: se registran cambios en el consumo (pues la popularidad o la desgracia de una marca está en sus manos como define el término prosumers) o tendencias como el comportamiento inteligente, el comportamiento de la generación C, el crowdsourcing o la web social.

    Los medios de comunicación digitales se han abierto completamente a la participación de los usuarios a través del comentarios o del envío de noticias.

    La población más joven tiene, pues, un nuevo papel por sus ansias de compartir información, de crear y expresarse, y de aplicar nuevas funciones sociales, políticas y formativas resultado de la nueva ecología de medios. Estas personas pueden escribir y relacionarse con otras que sienten lo mismo, un fenómeno que tiene poderosas consecuencias en lo político y en lo social.

    Howard Rheingold afirma que intercambiar conocimiento con personas de todo el mundo en tiempo real “es más que algo novedoso, transforma fundamentalmente la forma de compartir conocimiento”.

    Emergen, pues, nuevas propuestas de pensamiento político que responden a la democracia extrema y que potencian la participación. Los avances tecnológicos en la comunicación son los que hacen posible que los usuarios se involucren en los procesos de la creación de contenidos y en acontecimientos y busquen semejantes en todo el mundo más allá del contacto físico directo. Su espacio –su ecología– sufre una transformación radical que tiene y tendrá consecuencias en el modo de entender la relaciones entre contenidos, personas y tecnología.

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Javier Velilla es socio director de Comuniza, una consultora de branding y comunicación estratégica con sede en Barcelona. Docente para centros de formación superior y para empresas e instituciones. Investigador académico y autor de un libro sobre branding.