Cambio cultural, cambio de valores y sociedad del conocimiento II
Como he planteado en el post anterior, en los últimos 15 años las democracias occidentales han profundizado en un proceso continuado de digitalización que ha provocado la migración digital.
Debido a este mecanismo, se está produciendo un desplazamiento hacia un mundo más tecnificado y hacia una economía basada en las tecnologías del conocimiento donde el elemento crítico es la información. El mundo actual se divide especialmente entre los que están informados y aquellos que han quedado al margen de estas tecnologías, en lo que se conoce con el nombre de brecha digital.
Las nuevas tecnologías de la información y comunicación -en paralelo con la globalización de los mercados y la internacionalización de los flujos demográficos y culturales- han provocado un conjunto de nuevas realidades en el imaginario tecnológico, el lenguaje y el mercado cultural, las conductas de las audiencias/usuarios, y en la forma de conocer y comprender los significados que produce la sociedad.
Todas estas alteraciones tal vez están impulsando, en definitiva, el surgimiento de una nueva identidad resultado de nuevos valores. Los rasgos de esa sociedad industrial avanzada que define Ronald Inglehart en sus obras responden a tres indicadores clave: altos niveles de confianza interpersonal, apoyo reducido al cambio revolucionario pues se supone perjudicial para la democracia, y un amplio sentimiento de satisfacción.
El individuo no puede entenderse como un ser aislado ni autosuficiente, pues la realidad es que está fuertemente condicionado socialmente y se comporta de acuerdo con determinadas claves de raíz psicosocial. En esta misma línea, Talcott Parsons afirma que la estructura y el sistema de estratificación de una sociedad vienen determinados por el consenso o aceptación de un sistema común de valores, que, en definitiva, son los que diferencian a unas sociedades de otras.
Los primeros años del siglo XXI se caracterizan por la globalización como fenómeno de enorme impacto en numerosos niveles, que, junto a las nuevas tecnologías, han contribuido a la disolución de las fronteras culturales y dando paso a una cierta homogeneización cultural y de costumbres.
Castells reconoce esta relación entre las tecnologías de la información y el capitalismo global a partir de tres rasgos fundamentales:
- la productividad y la competitividad son función de la producción de conocimiento y el tratamiento de la información;
- las TIC proporcionan la infraestructura de la nueva economía;
- y la versatilidad y el dinamismo de esta revitalización capitalista parece propiciar, por primera vez en la historia, una expansión sin límites ni obstáculos.






Enero 28th, 2009 at 15:03
Javier, Estoy de acuerdo con tus afirmaciones, no obstante, espero que me permitas resaltar que por muy tecnificada que esté una parte de la sociedad, aún somos minoría en proporción al resto de la población mundial.
Muchas veces escucho gente que tiende a pensar que el mundo gira en base a su ciudad o país y no se atreve a ver dos pueblos más allá para comprobar que la sociedad occidental es pequeña en tamaño.
De hecho se sorprenden cuando les digo que dos tercios de la población jamás ha tenido en sus manos un teléfono móvil.
Por eso pienso que los movimientos y avances tecnológicos deberían orientarse hacia la apertura del conocimiento mundial, en donde la tecnología sea global y no un privilegio de pocos.
Mientras el avance tecnológico siga asociado a los beneficios que sus ventas generan, seguiremos avanzando en gadgets pero atrasándonos en humanidad.
Slds
SM
Enero 28th, 2009 at 17:45
Gracias por tu comentario, SM. Lo dice Castells mismo: la sociedad del conocimiento se vincula al capitalismo global.
Estoy intentando hacer una serie de post sobre este tema en las sociedades industriales avanzadas, pero hay que tener muy en cuenta lo que comentas. Si no te importa arrancaré el próximo post con tu comentario completo.
Sobre todo:
Enero 29th, 2009 at 13:53
qué gran verdad…
Febrero 5th, 2009 at 10:00
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