Hans Brinker Budget Hotel: hablar ‘en low-cost’ no significa ser cutre
Siempre me han gustado las campañas del Hans Brinker Budget Hotel, un hostal situado en Amsterdam que ha sabido sacar provecho de su sencillez low-cost. Hace unos meses Enrique Dans analizaba el fenómeno low-cost en su blog y desvinculaba low-cost de cutre o baja calidad gracias a procesos de optimización, desintermediación y eficiencia que el uso de la tecnología.
En este video deconstruyen y simplifican una lujosa habitación y eliminan todos los elementos que no están incluidos en el precio del hostal, toda una receta para la crisis.
La gracia del hostal holandés -que confía sus campaña a nada menos que a los cachondos de KesselsKramer (merece la pena pulsar refrescar en su web)- es que es capaz de desarrollar un micromercado con elementos que podrían no ser positivos pero a los que da una lectura diferente y divertida. Os dejo algunas campañas como muestra:







La última ocurrencia es su posicionamiento Eco, tal vez la tendencia más poderosa que está invadiendo el mercado. Con humor hablan de que fueron pioneros en los 70 en el espíritu ecológico porque el agua caliente se enfría antes de lo previsto y el sistema de aire acondicionado se regula de manera sencilla abriendo y cerrando la ventana. El nuevo nuevo claim "Accidentally Eco-Friendly" es sencillamente genial.


septiembre 10th, 2008 at 18:05
KesselsKramer ha dado un toque atractivo al hotel. Cuanto menos dan ganas de ver si realmente es tan desastroso o exageran: y no es poco que pique la curiosidad como para querer ir a verlo!
Siempre sorprenden.
septiembre 17th, 2008 at 8:36
Pues sí. en cuanto a kesselskramer, la verdad, me parece una solución prefecta. resolutiva, atractiva y que apela a la máxima de hacer que el cliente sienta la necesidad de comprar (en este caso, ir a ver qué se le ofrece!). pero este tipo de campañas, pagadas y planteadas por las empresas que van a un producto low-cost, me producen cierta sensación de contradicción. me explico…
el otro día, en el muuu, escuchando a enric aguilera, nos comentaba su proyecto para “la sirena”, la línea de productos basic; hacía hincapié en el briefing del cliente y en que éste lo que quería era dar la sensación de que esta línea de productos “baratos” iban dirigidos a un público que lo apreciaba en función de su ajustado coste; pagas por lo que tienes, ni un duro más. ok. él, aguilera, lo que planteó era un pack muy sintético, mínimal, en el que sólo se da información del producto, a dos tintas, sin fotos… un pack para recordarle al cliente final que lo que “la sirena” le vende es el langostino cocido que va dentro, dejando aparte esos costes que puede tener el imprimir a 4 o más tintas, el fotógrafo, etc. vamos, que el cliente tiene que pensar al ver este pack que sólo paga por lo que hay dentro. ok. estrategia similar a la del “hans brinker”. y, por lo que nos contaba, y al igual que en el hotel, objetivo cumplido. pero…
qué ocurre si sabes que aguilera tiene un caché? quiero decir; se plantea el cliente final que, para contratar a enric aguilera, “la sirena” ha desembolsado una pela importante? (esto me lo imagino, pero vaya…); o, cuánto cuesta contratar a kesselskramer? creo que baratos no son…
por lo tanto, y la sensación que me queda, es la duda de si el cliente llega a percibir que, detrás de las grandes campañas de compañías low-cost (hans briker, vueling, la sirena…), normalmente hay grandes creativos, diseñadores, etc., y que esto es un dinero que también hará que el producto se encarezca…

cuestión de apariencia, no?
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