Sobre la influencia real de los medios online (el caso de ‘The Politico’)

Hace unos días leí en El Mundo una reseña a “un experimiento para influyentes”. Conversaban con John Harris, cofundador y director de ‘The Politico’. Se trata de una de las 15 webs más visitadas de Estados Unidos, pero la novedad es que se trata de la única que no pertenece a una cabecera histórica. Además, se trata de un fenómeno especialmente online: impreso (sólo) se comercializa tres veces por semana (sólo) en Washington.

La historia es corta: hace (sólo) un año y medio apareció una nueva publicación gratuita en Washington. ¿Más de lo mismo? Bueno… no publican información general, tampoco ofertas de empleo ni clasificados. El artículo de El Mundo lo resumía así:

“Como explica su cofundador y director, John Harris, es un ‘experimento’ consagrado a un universo bien preciso: el de la política norteamericana. ‘The Politico’ forma parte de una nueva generación de medios de comunicación nacida después de la revolución digital, y gracias a ella. Es difícil catologarlo de acuerdo con las categorías de media al uso porque es un híbrido de todas ellas. ‘The Politico’ es una web y también un medio escrito, con una circulación de 27.000 ejemplares gratuitos que se distribuyen exclusivamente en la capital de los EEUU tres veces a la semana.Sin embargo, llega a la mayoría de su adiencia a través de su edición digital, que contiene material exclusivo, como varios blogs temáticos. Por si fuera poco, también produce contenido audiovisual tan atractivo que lo reproducen televisiones y radios de todo el país”.

El propio Harris establece las reglas sobre las que creó este medio de comunicación a partir de dos tendencias:

“Primero, los directores de los grandes periódicos ya no dictan la agenda, sino que son los propios ciudadanos los que lo hacen. Esto lleva a que existan unas audiencias más segmentadas, agrupadas en torno a sus temas de interés, con fuentes diferentes en función de cada ámbito, deportes, política… Y en segundo lugar, ahora los nombres que cuentan, los que atraen a los lectores, no son tanto los de los medios, sino los de algunos periodistas que escriben para ellos”.

Al final la clave (como siempre) está en los contenidos: por eso parece que Youtube ha matado a la MTV, un canal que parecía que se iba a comer el mundo de los jóvenes.

Ya sea porque la industria de los periódicos se deciden a ofrecer más video y audio online (aquí The Daily Telegraph es todo un ejemplo bajo la premisa que como dice Rhidian Wynn Davies, director ejecutivo de Telegraph Media Group, “las marcas tradicionales de diarios pueden hacer televisión dirigiéndose hacia nichos específicos, y, en este sentido, los periódicos tienen una ventaja sobre las compañías de televisión, si lo hacen bien. Nosotros ofrecemos una marca en un mundo online lleno de basura”)

Ya sea porque se están investigando nuevas maneras para alargar los tiempos de lectura en pantalla (un estudio de Jakob Nielsen revela que los internautas leen un 28% de las palabras escritas en una web). Hay estudios que cifran en 25 segundos el tiempo mínimo que un internauta emplea para leer una página web, a partir de ahí los usuarios dedican 4,4 segundos por cada 100 palabras adicionales. Según cuenta El País:

“Para elaborar el estudio los autores han observado los hábitos de 25 usuarios y cómo utilizaban los navegadores. No se ha establecido ninguna regla, simplemente los investigadores han observado su comportamiento. La principal desventaja con la que cuenta el estudio de Nielsen es que se ha realizado con internautas que tiene un coeficiente intelectual por encima de la media, por lo que la velocidad de lectura aumenta”.

Ya sea porque la pantalla es cada vez más Internet, que resta seguidores al cine, a la lectura y a la televisión según un estudio de la Fundación BBVA que retrata las características del uso de la red en España.

“El informe señala que el 27% de los consultados afirma que dedica menos tiempo a la televisión en beneficio de internet, mientras que el 21% le ha robado esas horas a la lectura y el 18% ha disminuido las ocasiones en que sale al cine. Más grave parecen los datos de que más del 9% dedica al universo digital un tiempo que antes otorgaba a pasar con sus amigos y su familia. Además, para los usuarios habituales, la web resulta más interesante que la televisión (un 6,3 de acuerdo en una escala de 0 a 10), pero se muestran reticentes a sostener lo mismo con respecto a un libro (un 5)”.

Pero, sobre todo, medios online (como The Politico) triunfan por historias como la que sigue firmada por John Harris: “How small stories become big news”.

Important stories, sometimes the product of months of serious reporting, that in an earlier era would have captured the attention of the entire political-media community and even redirected the course of a presidential campaign, these days can disappear with barely a whisper.Trivial stories — the kind that are tailor-made for forwarding to your brother-in-law or college roommate with a wisecracking note at the top — can dominate the campaign narrative for days.

Who can guess what stories will cause the media machine to rev up its hype jets?

Actually, I have gotten pretty good at guessing which ones will. So have many of my colleagues and a generation of political operatives.

This weekend’s uproar over Hillary Rodham Clinton invoking the assassination of Robert Kennedy as rationale for continuing her presidential campaign is an especially vivid example of modern journalism as hyperkinetic child — overstimulated by speed and hunger for a head-turning angle that will draw an audience.

The truth about what Clinton said — and any fair-minded appraisal of what she meant — was entirely beside the point.

Her comment was news by any standard. But it was only big news when wrested from context and set aflame by a news media more concerned with being interesting and provocative than with being relevant or serious. Thus, the story made the front page of The New York Times, was the lead story of The Washington Post and got prominent treatment on the evening news on ABC, CBS and NBC.

(…)

As leaders of a new publication, Politico’s senior editors and I are relentlessly focused on audience traffic. The way to build traffic on the Web is to get links from other websites. The way to get links is to be first with news — sometimes big news, sometimes small — that drives that day’s conversation. We are unapologetic in our premium on high velocity. In this focus on links and traffic we are not different from nearly all news sites these days, not just new publications but established ones like The New York Times.

Algo más de este enfoque en este link.

Por cierto, si has llegado a esta línea debes saber que perteneces a ese 16% de internautas que lee palabra por palabra. ¡Enhorabuena!

Coincido plenamente con los cinco puntos (más uno) que propone Juan Valera en su post “Periodismo, un resumen” a partir de las palabras de Fernán Saguier, director de La Nación.

1) Noticias exclusivas
2) Grandes relatos
3) Profundidad, análisis y opinión
4) Un diseño energizante
5) Sorpresa
Si además los lectores entran en el periódico por la fuerza de esa información y con las nuevas ventanas tecnológicas y culturales, entonces tenemos gran periodismo.

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