A propósito de la comunicación, la percepción y la participación

A partir de un comentario de Senior Manager en el post anterior me he planteado la cuestión de si “la percepción requiere participación” como dice Antoni Muntadas. Inicialmente la audiencia –término propio de la Communication Research para referirse al público– fue percibida como una masa indiferenciada, como un objeto pasivo de la persuasión o como un mercado para los medios de comunicación. En pleno contexto de la Guerra Fría, Lasswell analizó las estrategias de la propaganda para manejar las actitudes colectivas mediante la manipulación de los símbolos y de los significados colectivos. Su trabajo se entroncaba en la importante lucha ideológica que se estaba llevando a cabo a nivel planetario y parecía confirmar el rol fundamental de los medios de comunicación de masas en la formación de una conciencia nacional y patriótica frente a una audiencia desestructurada y pasiva.

Este paradigma responde a los primeros modelos de la comunicación, que consideraban que todos los emisores tenían la intención más o menos explícita de influir sobre el receptor en un proceso eminentemente persuasivo que exageraba acerca de los efectos de la comunicación colectiva. A partir, especialmente, de los años treinta Lazarsfeld, Lewin, Lasswell y Hovland analizan que una de las claves del proceso son los efectos. Centrados en una perspectiva de estudios electorales en los convulsos años 30 (cuando nace la radio y se consolida la comunicación de masas), los efectos adquieren una importancia crítica. Fruto de esta premisa, gran parte de la comunicación actual tiene siempre un enfoque hacia la persuasión y hacia la consecución de unos resultados prácticos.
Años más tarde, autores como Fejes (1984), Wolf (1990) y McQuail (2000) señalan que la adquisición de significados decodificados tras su emisión cobra tanta o más importancia que la emisión misma de los mensajes. El proceso activo de decodificación de mensajes puede ajustarse a un triple modelo basado en el comportamiento:

– ‘lectura dominante-hegemónica’ (por la que se asimilan los valores y opiniones hegemónicas);
– ‘lectura negociada’ (por la que el individuo ‘filtra’ la información y el mensaje no es percibido con la misma clave con la que fue emitido); y
– la ‘lectura oposicional’ (por la que el individuo rechaza la carga ideológica del mensaje fruto de un conflicto entre valores, actitudes y procesos cognoscitivos y empíricos).

De esta forma, más que realizarse estudios sobre lo que los media provocaban en las audiencias, de forma creciente se analiza el uso que las audiencias hacen de los medios de comunicación. Estas posturas se entroncan con el Análisis de la Recepción, disciplina que afirma que el ámbito de significación depende de la naturaleza del lenguaje y de la asignación de significado al mensaje producido en una determinada cultura que hagan tanto el emisor (codificador) como el receptor (descodificador).

efectos ópticos

Se trata de analizar no sólo la respuesta de las audiencias, sino en la propia recepción de los mensajes mediáticos; el consumo mediático responde tanto a la lección activa como a la evitación. Por ejemplo, Corner (1991) describe tres niveles en el significado: denotativo, connotativo y de ‘respuesta’ o ‘lectura’. La clave de este enfoque es que, aunque integra todos los trabajos previos acerca de los efectos mediáticos, aporta una perspectiva desde las audiencias que describe una relación dinámica entre texto y lector.

Por ejemplo, ante un candidato político convertido en tema central de los medios, los públicos reaccionarán en función de sus preferencias políticas concretas: consumirán los medios que refuercen –es decir, que primen– su propia visión particular en un ejercicio de priming por el que se deben tener en consideración los efectos de un contexto anterior a la comunicación para interpretar la información.

En última instancia, la propia definición etimológica de ‘comunicar’ (del latín communicare) significa establecer algo en común con alguien, compartir alguna información o idea a partir del carácter eminentemente co-participativo de la acción.

3 Responses to “A propósito de la comunicación, la percepción y la participación”

  1. Jordi Vilagut Says:

    Por seguir el hilo del último párrafo, el problema es que tradicionalmente se ha mal interpretado la definición semiológica de “comunicación” por ese proceso que, en el contexto de la “publicidad tradicional”, ha sido meramente un proceso de “información”. Para que exista “comunicación” debe haber un feedback, que en el contextro mencionado ha sido, hata hoy y como mínimo, bastante discutible.

    Es cierto que los medios masivos han trabajado siempre bajo el paradigma “Herd”, tan bien descrito por Mark Earls en el libro del mismo título que publicó el pasado año. En definitiva, “comunicación” de masas, o lo que resulta más apropiado: información a las masas.

    El problema es que hoy, con la nueva relación de fuerzas entre emisor y supuesto receptor, el modelo Herd no será ya aplicable en el contexto vivido durante el pasado siglo. Seguirá existiendo, pero en un contexto de nichos, cada vez mayor y más complejo de seguir. Eso sí, para quien desee ponerse “en contacto” con un supuesto receptor, mejor será que olvide sus viejos modelos y empiece a adaptarse a los nuevos, que en definitiva responden mucho mejor a lo que desde siempre se definió como “Comunicación”.

  2. Javier Velilla Says:

    Totalmente de acuerdo con tu análisis, Jordi. En la II Guerra Mundial el politólogo Lasswell afirmaba que para describir un acto de comunicación consiste en responder a las preguntas siguientes:

    ¿Quién
    dice qué
    en qué canal
    a quién
    con qué efecto?”

    Este esquema ha perdurado en gran parte hasta nuestros días (especialmente en el campo de la publicidad), pese a que adolece de un esquema lineal y unidireccional.

    Esta postura se explica en parte por la influencia de las teorías conductistas que en la tradición de las Ciencias de la Comunicación se denominan de forma gráfica ‘bullett theory’ o teoría de la ‘aguja hipodérmica’ y en parte por su acercamiento desde la perspectiva de la propaganda.

    Hoy, como dices hay una nueva relación de fuerzas que exige un profundo replanteamiento más acorde con lo que significa de un modo profundo la palabra comunicación. Gracias por el comentario!

  3. Senior Manager Says:

    Gracias por la ampliación del tema Javier… me parece que la llegada de un medio tecnológico nuevo, como lo fue la radio en su momento y luego la TV fueron significativamente importantes para hacer influencia en la comunicación… Así que podemos aplicar la misma teoría a nuestra actualidad con la llegada y auge de la Internet canal por el que se está desarrollando la mayoría de las comunicaciones (y publicidad) en nuestros días… Es decir, la definición de comunicación “per se” parece que hubiese sido “creado” (en el pasado) para una época más cercana a la que estamos viviendo hoy en día, pues conceptualmente hablando se parece más al “ahora” que al “antes”
    Slts
    SM

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