Patrocinio: dilemas acerca de la reputación
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El artÃculo de Carlos Arribas en El PaÃs acerca del patrocinio deportivo de Adidas y T-Mobile refleja algunos de las incertidumbres de este tipo de estrategia de relaciones públicas. Según la crónica, la empresa T-Mobile es ya el segundo gran patrocinador que abandona el ciclismo durante este año 2007 (tras Discovery Channel).
“HabÃa nacido el patrocinio vergonzante. El gigante alemán del equipamiento preferÃa seguir pagando para cumplir el contrato firmado, pero borrando su logotipo, para no manchar su imagen con los problemas de dopaje tan indisociablemente unidos al ciclismo los últimos años. La estrategia ha tenido tanto éxito que poco después ha sido el propio patrocinador principal del T-Mobile, Deutsche Telekom, el que ha seguido el ejemplo”.
A partir del análisis de Arribas, el mayor y más veterano patrocinador en activo en el mundo del ciclismo es el banco holandés Rabobank. Y esta entidad está realizando una polÃtica totalmente diferente a la de T-Mobile: tras el escándalo de Michael Rasmussen -y los consiguientes cambios en la dirección- han decidido gestionar el equipo con expertos no ya del ciclismo sino de la banca.
“Para encontrar un sustituto, el banco no buceó en el mundo del ciclismo sino en el de la gestión bancaria, y ha encargado al director general de una sección de Rabobank, Harold Knebel, otro forofo del ciclismo como Stapleton, la tarea de dirigir las andanzas de Freire, Flecha, Horrillo, Menchov y demás figuras”.



