Salva palabras, apadrínalas

Curiosa iniciativa la que emprenden l’Escola d’Escriptura de l’Ateneu Barcelonès (www.ateneubcn.org/apadrinaunaparaula) y la Escuela de Escritores de Madrid (www.escueladeescritores.com/apadrina-una-palabra) con la motivada excusa de la fiesta de Sant Jordi. Ambas instituciones se proponen salvar del olvido (salvar de la muerte) ciertas palabras que están en peligro de extinción:

Apadrinar paraules en vies d’extinció o, per predicar amb l’exemple i rescatar del desús el terme exacte que les designa, paraules obsolescents”.

Las palabras están disponibles en www.reservadeparaules.org y en www.reservadepalabras.org. Apadrinar es sencillo, basta el nombre, el correo electrónico, la palabra que se desea apadrinar, el significado y un breve comentario que exponga los motivos de hacerlo. El objetivo de los organizadores es evidente:

“Sólo entre 1992 y 2001, cuando se presentó la 22ª edición del Diccionario de la Real Academia Española, se suprimieron más de seis mil artículos. Seis mil palabras que desaparecieron del diccionario y que, probablemente, lo habían hecho mucho antes en el día a día, donde la tendencia a utilizar palabras comodín que simplifican conceptos con muchos matices o la facilidad con la que importamos extranjerismos, amenaza la riqueza del idioma”.

Se puede vistar más información en la web de la Escuela de Escritores:

“Todos, quien más, quien menos, tenemos alguna palabra asociada al corazón, adscrita a la memoria, eco de nuestra infancia. Chiquilicuatre, locatigüisquis, pintiparado. Una palabra que hace años que no oyes y sin embargo te pertenece. Saltimbanqui, querubín, cáspita. Una palabra que, desde luego, no consentirías que nadie te arrebatase. Abarloar, organdí, zarzaparrilla. Una palabra, al fin, que te gustaría que siguiera viva cuando ya no estés.

Queremos que nos ayudes a salvar el mayor número posible de esas palabras amenazadas por la pobreza léxica, barridas por el lenguaje políticamente correcto, sustituidas por una tecnocracia lingüística que convierte en ‘técnicos de superficie’ a los barrenderos de toda la vida o perseguidas por extranjerismos furtivos que nos fuerzan a hacer ‘outsourcing’ de recursos en lugar de subcontratar gente”.

APADRINO: parlero, ra.

1. adj. Que habla mucho.

2. adj. Que lleva chismes o cuentos de una parte a otra, o dice lo que debiera callar.

3. adj. Dicho de un ave: cantora.

4. adj. Dicho de una cosa: Que de alguna manera da a entender los afectos del ánimo o descubre lo que se ignoraba. Ojos parleros.

5. adj. Que hace ruido armonioso. Fuente parlera. Arroyo parlero.

One Response to “Salva palabras, apadrínalas”

  1. Impresiones, el Blog de Javier Velilla » Blog Archive » Requiem por las palabras olvidadas… Says:

    [...] Como cuenta El País, desaparecen palabras por desuso. La XXIII edición certificará el fallecimiento de varias decenas de vocablos que han perdido el honor de serlo entre los hispanohablantes (la edición de 2001 supuso la anulación de hasta 6.008 artículos que figuraban en la de 1992). Frente a este proceso inexorable, apadrina alguna de ellas. “Quienes no recuerden que ‘atraquina’ es sinónimo de ‘atracón’, que ‘churriana’ lo es de prostituta o que ‘acertajo’ en el lenguaje coloquial era lo mismo que ‘acertijo’, deberán darse prisa en consultar estos términos en el Diccionario de la Real Academia Española, porque no figurarán ya en su próxima edición”. [...]

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